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Quiero demasiado a los descamisados, y por extensión quiero demasiado a todos los pueblos del mundo. Me duele demasiado el dolor de los pobres, el gran dolor de tanta humanidad sin sol y sin cilelo. Yo no me deje deslumbrar ni por el poder ni por la gloria, yo puedo decir ahora lo mucho que se miente, todo lo que se engaña, y todo lo que se finge. Por que conozco a los hombres en sus grandezas y en sus miserias. Yo no me deje arrancar el alma que traje de la calle.
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